miércoles, 3 de diciembre de 2014

SI HAY NAZIS EN EL GOBIERNO TIENE QUE HABER.....

Nazis en las gradas

Los expertos denuncian que la ideología de Hitler se propaga entre los radicales del Atlético, Valencia, Elche, Betis y Zaragoza

El Frente Atlético, en acción, en un partido reciente.
AP / PAUL WHITE
El Frente Atlético, en acción, en un partido reciente.
.
SERGI LÓPEZ-EGEA / BARCELONA
Miércoles, 3 de diciembre del 2014
La ideología nacional-socialista, con símbolos propios de los cuerpos de represión y combate creados por Adolf Hitler durante la Segunda Guerra Mundial, entre ellos las SS, se está propagando de forma alarmante entre diferentes grupos de animación radical de varios clubs de Primera División, entre ellos el Atlético, el Valencia y el Elche, y en Segunda, el Betis y el Zaragoza,
.

lunes, 1 de diciembre de 2014


Los ultras perviven ante el temor de los clubes a quedarse sin incondicionales

A muchos dirigentes de los equipos les cuesta desprenderse de sus radicales porque ven su actuación como beneficiosa
“Son actores de un espectáculo que se desarrolla en paralelo al terreno de juego: una obra de teatro de sonidos, canciones, banderas y colores del que proviene el 30% de los ingresos de los clubes", analizan desde la universidad
La Policía no pudo evitar la reyerta entre los ultras porque éstos la habían ocultado
Una batalla entre ultras acabó con un radical del Deportivo muerto
.
La primera reacción de los clubes afectados, con el cadáver del ultra del Deportivo de La Coruña caliente, resume la postura de los dirigentes del fútbol al respecto de los violentos que dicen defender sus colores: “Esto no tiene nada que ver con el fútbol. No tenemos nada que ver con los hechos. El fútbol es el fútbol y no tiene nada que ver con este incidente que se ha producido lejos del estadio y lejos de lo que es un partido de fútbol", resumió el presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo.
La conclusión del directivo fue muy futbolística. “Lo que pasa en el campo, se queda en el campo”, como dijo el entrenador de su equipo Diego Pablo Simeone, tras penetrar con sus tacos el muslo del internacional del Athletic Club, Julen Guerrero, en su etapa de jugador. Son los códigos bélicos, las consignas totalitarias las que rigen la gestión de las aficiones en los equipos. No en vano, muchos directivos consideran una ventaja tener una facción ultra que acompañe incondicionalmente al equipo sin importar que sean violentos, despiadados, malhablados o simplemente, asesinos en potencia. Así lo demuestran estudios como el de la Universidad de Firat en Turquía que deja claro que “los administradores de los clubes creen que el comportamiento agresivo de sus aficionados va en beneficio propio”. Y así lo creen entrenadores como José Mourinho, recientemente enfrentado a los hinchas del Chelsea por reclamar de manera marcial lo que ya pidió del Bernabéu: “Más ruido y más apoyo”.
Los portavoces de Ultras Sur, la facción salvaje del Real Madrid, han hecho público su acuerdo con los dirigentes cada vez que se les ha preguntado: libertad y facilidades para entradas y viajes siempre y cuando no se produzcan situaciones delictivas dentro del campo. Un acuerdo que se remonta al episodio de 1998 en el que una portería atada a su valla acabó en el suelo. “Al estadio se viene con las familias”, enfatizó el pasado domingo Cerezo.
Y a animar, piensa Florentino Pérez (presidente del Real Madrid) que ha tratado por todos los medios de generar ambiente y animación en el frío y cada vez más lleno de turistas y vips estadio Santiago Bernabéu. Un speaker, una grada joven con posibilidad de ver el partido de pie, tres himnos y hasta abonos a precios irrisorios para jóvenes que ni siquiera son socios del club. El Real Madrid lo ha intentado todo para que su gente sea animosa y los Ultras Sur han chantajeado con ese aspecto para seguir gozando de prebendas: “Este estadio sin los ultras, es un cementerio”, gritaron durante la pasada temporada hacia el palco la sección de ultras a la que se le retiró el carné tras unos incidentes en una versión pequeña en el metro de los sucedido el domingo en el Manzanares. Esos violentos fueron expulsados, los más pacificados, pero de ideología igual de derechista y faltona siguen en la grada.
“No es lo mismo un estadio grande y vacío que un estadio pequeño y lleno”, afirma Miguel Ángel Gómez Ruano, de la Universidad Politécnica de Madrid. Este especialista en sociología del deporte ha estudiado la influencia de jugar en casa o fuera en los resultados deportivos. La conclusión es que el ambiente tiene cada vez menos influencia en los jugadores y el árbitro. “La media de victorias en casa frente a las conseguidas fuera está en un 60%. No hay más que ver cómo han cambiado los resultados en las quinielas”, explica. “Los árbitros y los jugadores son mucho más profesionales que hace años”, añade. Se refiere a los años 80, cuando los equipos ganaban ligas ganando en casa y empatando fuera en condiciones casi infernales en los años álgidos del hooliganismo. “El miedo escénico”, lo llamó Jorge Valdano, protagonista de las grandes remontadas del Real Madrid respecto a los resultados adversos en campo contrario.

Nostalgia de la tribu

Si ya han pasado los años en los que se podía amedrentar a un árbitro y los jugadores son capaces de soportar la presión, ¿Por qué esa obsesión en seguir apoyando a los radicales? Para ganar, porque el negocio es cada vez más grande y los empresarios dueños de los clubes tienen cada vez más miedo a la aleatoriedad de los resultados deportivos frente a la previsibilidad de los resultados económicos. Y porque las aficiones forman parte de un show que obtiene el 30% de sus ingresos de la explotación comercial de los estadios. "Los ultras son actores de un espectáculo que se desarrolla en paralelo al terreno de juego: una obra de teatro de sonidos, canciones, banderas, colores, masas en movimiento etc… Un show pacífico, que sin embargo, con frecuencia se vuelve agresiva, violenta y destructiva frente a las aficiones contrarias y la policía. Y el vandalismo se convierte en rutinario, inherente al ritual del domingo y las luchas de clases, razas o idelogías encuentra en los estadios el lugar perfecto para dispararse", advierte la profesora Emanuela Lavari, de la Universidad Pontificia Salesiana.
Que la violencia encuentre refugio en el fútbol es responsabilidad del fútbol. De aquellos que por ganar permiten que sus hinchadas gritar salvajadas del tipo: "Juanito como mola, tu tumba en Fuengirola" o "y va morir y va a morir el hijo de Mijatovic". El propio Valdano, que encontró en los 80 las palabras exactas para describir el ambiente necesario para ganar un partido, encontró en una reciente entrevista en Canal Plus una explicación a la capacidad del fútbol para propagarse entre la gente: "En una sociedad tan individualista como la nuestra, hay una nostalgia de la tribu que el fútbol compensa como mucha eficacia". Una nostalgia de tribu que en muchas ocasiones lleva a la tribu de las cavernas.

EL MUERTO ERA EL MAXIMO DIRIGENTE DE LOS ULTRAS GAYEGOS

VIOLENCIA EN EL FÚTBOL
Pulse para ver el video
El cadáver, a la salida del hospital clínico de Madrid / I..
 
 

Ocho de los detenidos son muy violentos y estaban fichados

. Entre los 21 arrestados no hay menores de edad. Uno de ellos tiene 18 años y el mayor, 58. La batalla dejó un fallecido y 11 heridos 

Ahora nos enteramos,que segun el ministerio de Interior español,desde 1985 la violencia en el futbol dejó 42 muertos!!!

domingo, 30 de noviembre de 2014

Un domingo negro

El Atlético vence al Deportivo (2-0) en un encuentro que de inicio invitaba a la fiesta y acabó como un funeral

Postiga y Mandzukic disputan un balón aéreo. / SUSANA VERA (REUTERS)
.
Un domingo negro. Repulsivo. Afloró lo peor del fútbol que representa esa radicalidad violenta que lo mancha cada jornada con su presencia consentida por los todos los estamentos. La manga ancha con la que se admite la presencia de ultras radicales en la mayoría de los estadios del fútbol español se convirtió a las nueve de la mañana en un brazo asesino. Palos, navajas, botellas, barras de acero... El fútbol convertido en una batalla campal previa.
Que más da que jugara Saúl en vez de Mario y marcara, que Víctor Fernández alineara cinco defensas o que Mandzukic rematara al palo mucho antes de que Arda hiciera un gol de rebote. Nada tiene sentido con hechos tan inhumanos de por medio. El hombre es otra cosa y el fútbol también debería serlo para acabar con tanto indeseable en sus recintos.
Aficionados del Deportivo en el Calderón. / SUSANA VERA (REUTERS)
Una pelea concertada en las redes sociales en nombre de no se sabe qué con la excusa de un partido. ¿Extrema derecha contra extrema izquierda en pleno siglo XXI? Extrema mierda. Un juego cuyo horario se había establecido a las 12 de la mañana se convirtió en un funeral. Un domingo familiar virado a un domingo sangriento para no olvidar, pero sí para actuar de una vez por todas contra tanto indeseable. Se llenó el Calderón, pero hubo intervalos de tiempo en el que reinó en el ambiente un silencio abochornado de dudas, de entre seguir el juego y jalearlo y callar.

ATLÉTICO, 2 - DEPORTIVO, 0

Atlético: Moyá; Juanfran, Giménez, Godín, Ansaldi; Tiago; Arda Turan, Koke, Saúl (Cristian Rodríguez, m. 66), Griezmann (Cerci, m. 74); y Mandzukic (Raúl Jiménez, m. 58).
Deportivo: Fabricio; Juanfran (Laure, m. 16), Diakité, Sidnei, Insua, Luisinho; José Rodríguez, Wilk, Medunjanín (Cuenca, m. 63); Cavaleiro (Toché, m. 77) y Hélder Postiga.
Goles: 1-0, m. 43: Saúl remate una falta lanzada por Koke. 2-0, m. 55: Arda Turan, desde el borde del área tras un rechace en un saque de esquina.
Arbitro: José Antonio Teixeira Vitienes (C. Cántabro). Amonestó a los locales Mandzukic (m. 33) y Giménez (m. 39) y a los visitantes Juanfran (m. 13) e Insua (m. 40).
45.000 espectadores en el Vicente Calderón.
La hora del partido invitaba a que los niños acudieran de la mano de sus padres a un simple partido de fútbol. Algunas de esas criaturas caminaban asustadas hacia el estadio mientras sus progenitores miraban desconfiados hacia los lados. Esa infancia desconcertada tuvo que escuchar el grito de “asesinos, asesinos” que salió del esquinazo que ocupaban los seguidores del Deportivo nada más comenzar el encuentro, que nunca debió disputarse. No se debe desviar el foco, porque los hechos han acaecido en España, pero sí cabe recordar lo que la permisividad para con los violentos ha generado en países como Argentina. Allí, pocos padres se atreven a llevar al fútbol a sus hijos a determinados estadios. Aquí todavía no sucede eso, pero las semillas están ahí y tienen brotes trágicos como el acontecido. Ni la mayoría de los clubes, ni las instituciones deportivas y policiales han sido capaces de acabar con esa foco de infección violento. Solo Florentino Pérez y Joan Laporta se han atrevido con esas turbas violentas sacándolas de un espectáculo del que no son ni merecedoras ni bienvenidas.
La respuesta a tanta sinrazón vino de una mayoría que ocupó sus asientos con la brutalidad acaecida aún fresca en sus pensamientos. Cuando desde el fondo sur del Calderón comenzaron los cánticos de apoyo al equipo, parte de los seguidores rojiblancos comenzaron a silbar en señal de protesta. Tampoco saludó Simeone la primera vez que su nombre fue coreado desde el fondo sur. Sí lo hizo en el segundo tiempo. Debería haberse ahorrado ese gesto, como realzarse el que hicieron dos seguidores, cada uno de un equipo al intercambiarse las bufandas en medio del partido cuando comenzaban insultos de un lado y otro.
Ganó el Atlético, ¿pero a quién le importa?

Paco Jémez, superhéroe de barrio

La campaña que el entrenador del Rayo Vallecano ha promovido para salvar a una anciana del desahucio ha puesto el foco sobre este exfutbolista, dotado de una fuerte personalidad carismática y con madera de líder popular mucho más allá de los estadios

.
JUAN FERNÁNDEZ


En las entrevistas que suele conceder, normalmente repletas de llamativos titulares y mensajes que trascienden la esfera del fútbol, cuando a Paco Jémez le piden que defina su carácter, acostumbra a retratarse como una persona impulsiva. El pasado 22 de noviembre, el entrenador del Rayo Vallecano tuvo uno de sus habituales golpes de instinto marca de la casa, solo que esta vez su acto reflejo le ha convertido en uno de los personajes de la semana y ha concentrado sobre su rapada cabeza más miradas de las que se asoman a los mentideros futbolísticos.
Ese día, los diarios se hicieron eco de la historia de Carmen Martínez Ayuso, una anciana de 85 años que estaba a punto de ser desahuciada.
.