viernes, 29 de abril de 2016

EL BOCA DEL PRESIDENTE MACRI LLENA DE VERGUENZA ARGENTINA

Un total de 267 personas, en su mayoría hinchas del club argentino Boca Juniors, fueron arrestadas tras los incidentes violentos ocurridos cuando se dirigían a bordo de cuatro autobuses a ver el partido contra Cerro Porteño correspondiente a octavos de la Copa Libertadores.


Los detenidos, entre los que se encuentran los ocho chóferes de los autobuses, son de nacionalidad argentina, informó hoy a Efe el comisario Vidal Achúcarro, de la Comisaria Segunda Metropolitana, quien añadió que también hay un boliviano en el grupo.
Tanto los vehículos como los arrestados permanecen en la sede de la Fuerza de Operaciones Especiales (FOPE), en la capital paraguaya, y hoy serán llamados a declarar ante la Fiscalía, explicó la fuente.
Foto de Italia se rinde al Comandante Simeone

jueves, 28 de abril de 2016

CRISTIANO NO TIENE CURA NI QUIEN LE CURE

Guerra médica en el Real Madrid por la lesión de Cristiano

Fútbol internacional
Los jugadores ya no confían en el doctor del equipo y realizan sus consultas y tratamientos de manera particular. El portugués quiere llegar como sea a la revancha del miércoles ante el City.

La ausencia de Cristiano Ronaldo en el choque de ida de las semifinales de la Liga de Campeones en Manchester destapó una situación que no encaja en Madrid. El portugués, con una lesión muscular, está harto de los médicos del club y volvió a acudir a tratamientos externos para poder estar en la revancha del próximo miércoles. Pero no es el único disconforme.
El diario Sport revela que el delantero portugués “ya no confía en los médicos del Real Madrid” y que la recaída de la lesión que sufrió ante el Villarreal “fue la gota que colmó el vaso”. Cristiano arrastra una lesión muscular, que fue en principio diagnosticada y tratada por el doctor Jesús Olmo, médico del plantel profesional, a quien apuntan como responsable de la posterior recaída que lo dejó afuera del choque con el City.
“El diagnóstico inicial de los médicos del club no fue acertado, así como el tratamiento que decidieron”, publica Sport. Y agrega: “En el entrenamiento previo al partido celebrado en el Etihad Stadium el delantero volvió a notar molestias en su muslo derecho y entró en erupción, al darse cuenta de que la lesión era más grave de lo que había pensado”.
Tras darse cuenta de que no podría jugar, CR7 decidió tomar cartas en el asunto y se dirigió a una clínica de Manchester para someterse a estudios en manos de un médico de su confianza. Allí le confirmaron que sufría una rotura fibrilar en el bíceps de la pierna derecha. Al volver a Madrid, lejos de retomar su contacto con el doctor Olmo, el portugués se dirigió a la clínica Rúber para consultar con otro especialista y luego ponerse a las órdenes de Joaquín Juan, el fisioterapeuta que trabaja con el basquetbolista Pau Gasol.
“El delantero madridista no se fía de los servicios médicos del club y no ha dudado en prescindir de su opinión para ponerse en manos de profesionales externos con los que espera recuperarse a tiempo para jugar el partido de vuelta ante el Manchester City”, agrega Sport.
Pero Ronaldo parece que no es el único disconforme con la situación. El francés Karim Benzema, otro tocado físicamente, también se puso a la orden de un médico externo para tratar la lesión que arrastra desde el choque con el Rayo Vallecano y que le impidió jugar el segundo tiempo en Inglaterra.
Zinedine Zidane no es ajeno a todo esto. Los médicos responsabilizan al entrenador y a su cuerpo técnico por las lesiones de los futbolistas, mientras que el equipo liderado por el francés, más los jugadores, creen que la culpa es del doctor Olmo y su grupo de trabajo. El conflicto entre las partes ya se había desatado meses atrás con una lesión de Gareth Bale, hoy recuperado. Por entonces, el plantel le prohibió al médico la entrada al vestuario.

miércoles, 27 de abril de 2016

SI TUVIERAMOS UNA JUSTICIA ASI ....


GRAN BRETAÑA

La justicia declaró “involuntaria” la muerte de 96 hinchas del Liverpool en 1989

La muerte de 96 hinchas en la tragedia del estadio de Hillsborough, en 1989, fue consecuencia de un “homicidio involuntario”, según determinó este martes (26/04) la investigación judicial sobre este caso. La investigación concluyó que la muerte de los aficionados fue un delito y no un accidente, en el que los hinchas no tuvieron ninguna culpa. En el momento de los hechos, la policía y parte de la prensa culpó a los hinchas de estar borrachos y de haber tratado de acceder al estadio sin entradas. Este mismo martes, el jurado respondió que “ninguna conducta” de los aficionados contribuyó a su entrada desordenada que acabó con una muchedumbre aplastada contra las rejas que en aquella época separaban las canchas de las tribunas. Un total de 96 personas murieron aplastadas en una avalancha humana el 15 de abril de 1989, durante la semifinal de la Copa de Inglaterra (FA Cup) que enfrentaba al Liverpool y al Nottingham Forest en el estadio Hillsborough, de Sheffield (norte de Inglaterra).

lunes, 25 de abril de 2016

este pibe vale oro

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Juan Mata, centrocampista del club inglés Manchester United

Futbolista del Manchester United se queja de salario alto y vida irreal

© AFP 2016/ Genya Savilov
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"Respecto a la sociedad, cobro una burrada. Algo irreal”, declaró el centrocampista del club inglés Manchester United y la selección española, Juan Mata, en otro capítulo del popular programa televisivo español ‘Salvados’.

"Con relación al 99,9 de España y del resto del mundo, cobro una burrada. Vivo en una burbuja. La vida real es la de mis amigos que han tenido que buscar trabajo, han estado en paro, han tenido que irse fuera. Esa es la vida común. Mi carrera en el fútbol no es la vida real", confesó el centrocampista español al hablar sobre lo alejados que están los futbolistas de la realidad social que les rodea.
"Una entrada para ir a verme cuesta 40 libras (57,5 dólares). No es barato. Cuando la gente dice que está en contra del fútbol moderno, les entiendo. Con respecto al resto del mundo, ganamos un salario fabuloso, unas cantidades inasequibles", dijo.
Mata además reflexiona sobre el negocio en el que se ha convertido el fútbol de élite.
"El negocio del fútbol no me gusta. Me gusta el juego, entrenar, jugar y competir. Yo ganaría menos dinero para que el fútbol fuese menos negocio", comentó.
El salario de Mata en el Manchester United es de cerca de 140.000 libras (201.000 dólares semanales). El contrato está en vigor hasta el verano de 2018.
Por su parte, el delantero del club francés París Saint-Germain, Zlatan Ibrahimović, rechazó firmar un contrato con un club chino con un salario de 75 millones de dólares por año.
Según informan los medios, el delantero de la selección sueca está dispuesto a mudarse a China si su salario es de 100 millones de dólares anuales. Por el momento se desconoce el nombre del club que hizo la suculenta oferta.


Lea más en http://mundo.sputniknews.com/deporte/20160425/1059035889/juan-mata-se-queja-sueldo.html#ixzz46sT3TArI

domingo, 24 de abril de 2016

EL DIA QUE NACIO EL EQUIPO DEL PAPA

Ficciones deportivas: El hombre que trabó con el tranvía


El 1 de abril se cumplió un nuevo aniversario del Club San Lorenzo de Almagro. Agencia Paco Urondo comparte con sus lectores "El hombre que trabó con el tranvía", un cuento de Sebastián Giménez que relata los orígenes del Club.
Por Sebastián Giménez *
Armar los equipos no era cosa que demorara demasiado. Por afinidad se iban agrupando los jóvenes, y no eran raros los casos en que el fútbol servía para dirimir viejas rencillas barriales o de amoríos. Si antes el malevaje utilizaba el puñal para saldar las cuentas, en ese momento la pelota que pesaba tanto como un adoquín servía como medio menos cruento para poner las cosas en su lugar.
No había árbitro y los testigos no abundaban. Se jugaba en la calle y uno de los lados de la cancha limitaba con la vía del tranvía. La tierra formaba una gran nube de polvo que envolvía a los jugadores y las partidas parecían del lejano oeste. De un enjambre de piernas sobresalía ella, la de cuero, la suprema jueza de los sueños, rencores y desafíos de esa genuina estirpe de argentinos.
De esos partidos hubo muchos, pero uno marcaría la historia para siempre.
El partido estaba peleado, áspero. Juan Abbondanza paró la pelota y la tiró hacia adelante como wing izquierdo. Por adentro, la pedían los compañeros anónimos bien cerca del arquero. El jugador sintió el ruido de siempre del tranvía y su aliento se cortó al sentir que lo perseguía a sus espaldas. La pelota viboreaba caprichosamente por la vía.
Muchos creerán que los jugadores de nuestro fútbol contemporáneo son valientes porque meten un codazo o un planchazo al rival o porque traban con la cabeza, pero este hombre, el wing izquierdo de México y Treinta y Tres Orientales tenía la pelota ahí adelante, cerca, coqueteando con él, y persiguiéndolo de atrás estaba la muerte, nada más y nada menos. Cualquier otro hubiera desistido de la empresa, pero este hombre siguió corriendo para el desborde heroico. Era gol y morir. Era pelota afuera y vivir. O era gol y vivir. O era morir para nada.
Juan Abbondanza siguió la pelota hasta que el tranvía lo alcanzó y lo tumbó en la cancha. Los compañeros concurrieron presurosos a ayudarlo. De esa caída, de ese hombre que trabó la pelota con el tranvía iba a nacer uno de los clubes más grandes de la Argentina. Sin ese acto de arrojo, no se hubiera conmovido Lorenzo Massa.
San Lorenzo se fundó por una caída, como desafío tenaz a los molinos de viento. Y su partida de nacimiento se extendió en México y Treinta y Tres Orientales, barrio de Boedo. De donde nunca debió haber salido. Donde volverá siempre, por esa obstinación con que se empeña siempre en seguir adelante.
*Lic. en Trabajo Social

sábado, 23 de abril de 2016

Paco Jémez: "Ser normal es lo más complicado en la vida"

El entrenador del Rayo Vallecano, Paco Jémez. ALBERTO DI LOLLI
Transmite a sus equipos su carácter arriesgado y pasional. Al Rayo le valió su mejor clasificación. Y hoy sigue en la lucha por la supervivencia.
"Parece que pedir perdón es sinónimo de falta de hombría, pero es todo lo contrario: la gente con carácter pide disculpas cuando se equivoca".
"En la vida hay que consumir hasta el último segundo. Vamos tan rápido que se nos pasan las cosas sin disfrutarlas", concede.
Dirige al Rayo Vallecano, pero bien podría haber sido cantaor flamenco (es hijo del célebre Lucas de Écija) o golfista profesional (maneja un hándicap de 1,4). Paco Jémez (1970) nació en Las Palmas por accidente, tiene sangre cordobesa y vive en Vallecas, donde ya pasó dos temporadas como jugador. Aboga por la normalidad, la misma del barrio en el que vive, donde fuera de foco colabora para mejorar las condiciones de vida de los vecinos. Amante del cine (suele escaparse por las noches a las salas), las corbatas ("tengo más de cien", confiesa) son la única excentricidad de un hombre que, a base de trabajo, defiende lo extraordinario de lo común.
Cuando un equipo de fútbol está abajo en la clasificación, ¿qué se puede hacer para frenar los pensamientos negativos?
Es una situación complicada. Pero soy una persona optimista y que cree en el trabajo. Entonces, ¿cuándo sales realmente derrotado? Cuando te entregas. Cuando dices: ya no. Ése es el momento en el que has perdido. Y al final, la vida es así: muchas veces, te vas porque te rindes. Y eso es lo que no quiero que le pase a ninguno de mis equipos. Me encanta el cine y siempre pongo a mis jugadores el ejemplo de El último samurái: si hay que morir, se muere, pero tú eliges cómo. Estoy convencido de que vamos a sacar la situación adelante. Pero si al final no podemos, iremos como en la película de Tom Cruise, a morir hasta el último minuto. Y la afición lo agradecerá, porque la gente no es tonta, y menos en un lugar como Vallecas, donde han vivido de todo.
¿Cómo transmite todo lo que piensa a sus jugadores?
Tengo facilidad para llegar a la gente, a lo mejor porque pongo mucha pasión. En el cuerpo a cuerpo, soy capaz de ganarme a las personas, de convencer, transmitir. Es la parte de mi trabajo que más me gusta. En los ámbitos generales, las reglas son igual para todos. Pero a la hora de hablar a los jugadores, no es lo mismo hacerlo a un chico de 17 como Joni [Montiel] que a uno de 35 como Roberto [Trashorras]: lo que vale para uno no vale para el otro.
¿El fútbol es un deporte que se presta a las excusas?
La gente que pone excusas me gusta tenerla lejos. Mi trabajo consiste en buscar soluciones a los problemas y quien utiliza la excusa lo que hace es buscar problemas a las soluciones. Al final, es hacerme trabajar más a mí: nos contradecimos y no llegamos a ningún sitio.
¿Quién le inspira en su vida?
De todas las personas mayores se debe aprender: cuando un mayor abre la boca, es un sacrilegio no escuchar. Y entre ellos, destaco a mi padre. Muchas veces, le digo que me alegro de que hayamos sido pobres, porque me ha enseñado muchísimas cosas que yo ahora, quizás, no puedo enseñarle a mis hijas, o me cuesta muchísimo trabajo.
¿Por ejemplo?
Mira: de pequeño, mi padre me compraba unas zapatillas y, si a los tres días las rompía, tenía que tirar con ellas hasta que hubiera dinero en casa para otras. Eso te enseñaba que las cosas cuestan trabajo. Al final, es una cuestión de supervivencia. No se trata de ser mejor o peor. Pero las personas que viven en circunstancias límite se desarrollan de forma distinta: su mente, su cuerpo, sus valores... son diferentes.
Se define como de sangre caliente. ¿Tiene su lado zen?
Si la gente me conociera... De mi padre he heredado muchas cosas: es una persona con un carácter fortísimo, muy entera. Pero, además, es de lágrima fácil, y a mí eso también se me ha pegado. Tengo mi lado tranquilo, que nadie piense que estoy todo el día dando voces. También me emociono fácilmente, con el día a día. Por ejemplo, si vamos a ayudar a alguna familia que está viviendo una tragedia, algunas veces me tengo que salir porque se me saltan las lágrimas. Incluso en algunas charlas con los jugadores me ha pasado. Me emociono con todo lo que hago porque voy con el corazón por delante.
¿Cuida su parte interior?
A estas alturas de la vida, lo que intento es que mi mente no me juegue malas pasadas. El carácter que una vida entera te conforma te hace ser de una determinada manera. Me gusta mostrarme como soy, para lo bueno y lo malo. Me equivoco muchísimas veces, pero en todas intento pedir perdón. Hoy en día, pedir perdón está mal visto, parece que es sinónimo de falta de hombría o de carácter. Y creo que es todo lo contrario: la gente con carácter y con hombría es la primera en reconocer que se equivoca y en pedir disculpas.
¿Decir lo que se piensa en un mundo como el nuestro a la larga perjudica?
Es imposible caerle bien a todos. Una vez, un hombre mayor me explicó la teoría de los 20, los 40 y los 60: con 20 años, tu mayor preocupación es lo que piensan los demás de ti; a los 40, es no preocuparte de lo que piensan de ti; y a los 60, te das cuenta de que nunca se preocuparon de ti. Así, no estoy pendiente de lo que le gusta o no le gusta a la gente. Lo que tengo muy claro es que, cuando abro la boca, creo que estoy en posesión de la razón. Tengo el defecto de decir lo que pienso, ser consecuente con ello y, si ofendo a alguien, pido perdón.
¿Cómo encara los problemas?
Los problemas son circunstancias a resolver. Todos tienen solución. La mayoría de personas tiende a hacer de los problemas tragedias, cuando son cosas muy distintas. Las tragedias son circunstancias que se escapan de tus manos, que las tienes que tragar tal como vienen y sólo puedes esperar a que pase el tiempo para que mitigue el dolor que conllevan. Pero los problemas necesitan de gente que dé un paso adelante y busque alternativas. Y yo no puedo acostarme sin haber arreglado las cosas pendientes, sea la hora que sea.
¿Y eso lo transmite a los demás en su día a día?
Mi vida siempre ha sido riesgo. A veces mi mujer me dice que estoy como un puñetero cencerro porque no paro. Pero me encanta vivir así, y al final, mi manera de entender el fútbol es una consecuencia de cómo ha sido mi vida. Entiendo que la vida se nos escapa, se nos va de las manos. Por eso, la única cosa que me alegra de dormir poco (con cinco horas me doy con un canto en los dientes) es que el tiempo que no duermo lo empleo en hacer cosas.
Es una visión muy optimista.
Vivo en un mundo en el que todo gira alrededor de los resultados. Poca gente valora tu trabajo si no va acompañado de ellos. Así, tu vida es una montaña rusa: cuando ganas, estás arriba; cuando pierdes, estás abajo. Debes tener un equilibrio emocional para que tu vida sea optimismo puro. Y no sólo ser positivo, sino irradiarlo para levantar al grupo. Si algún día no me encuentro con fuerzas para decir algo, prefiero no decirlo. Y son pocos días, porque tengo las espaldas bastante anchas y me echo encima lo que venga.
¿Tiene hueco Dios en esa mentalidad positiva?
Soy católico y, aunque a veces tengo mis dudas (¿quién no las tiene?), creo en Dios. Soy muy respetuoso con los demás, por eso quiero que también lo sean conmigo. No impongo nada a nadie y me fastidia mucho que quieran imponer cosas. Las mayores atrocidades que se han cometido en la Historia han sido a favor o en contra de la religión; es decir, por gente que quería que los demás pensasen como ellos. Y eso nos tiene que servir de experiencia.
¿Tiene alguna manía?
Para ser del Sur, no soy nada supersticioso. Sí creo que hay momentos en la vida en los que, a veces, se alinean las cosas, pasan porque tienen que ocurrir y no se puede hacer nada. Pero hay otra serie de cosas en las que sí se puede incidir; puedes luchar para que cambien. Creo más en el trabajo y en que la mayoría de situaciones pasa porque hay gente que hace que pase.
¿Qué le gusta hacer a Jémez?
Soy una persona a la que le gusta la normalidad. Vivo en un sitio rodeado de gente normal, que madruga para ir a trabajar, que baja a su perro a la calle, que compra en el súper de al lado... Me gustan las personas normales. Al final, ser un tipo normal es lo más complicado en la vida. Para encontrar a alguien normal tienes que escarbar mucho.
Aún conserva su planta de jugador. ¿Se cuida?
Me cuido bastante, pero no soy un obseso de la dieta. Soy una persona de extremos: puedo estar dos días a base de batidos de proteínas, porque no me apetece otra cosa, y luego salir a comer y cenar tres días seguidos. Pero no me gusta abusar de la grasa o los dulces. Me gusta ir al gimnasio (hago ciclo, body pump, body combat...), correr, nadar, pádel...
¿Cómo conjuga su pasión por el golf con su carácter emocional?
No es que la pasión sea mala, pero el golf es un deporte que necesita mucho talento mental. Yo he roto muchos palos y he tirado muchas bolsas al agua, pero aún así he llegado a jugar bien, o por lo menos a disfrutar de este deporte. Hay caracteres más tranquilos que son mejores para ciertas disciplinas como ésta. Pero también, muchas veces, ese golpe en el que debes arriesgar te invita a sacar carácter. Por eso, un binomio bueno es una mezcla de ambos.
Si tuviera que resumir su filosofía de vida, ¿cómo lo haría?
Muy sencillo: entiendo que en la vida hay que consumir hasta el último segundo. Se deben disfrutar las pequeñas cosas, esas que, muchas veces, son las que te dan la perspectiva y las mayores alegrías: beber una cerveza con un amigo, reírte con un chiste, disfrutar de una buena película, ayudar a la gente que lo necesita. Y cada vez que pasa un día, me jode, porque es un día menos de vida. Me encantaría vivir siempre, lo de morirse es el peor invento que hay. Vamos a un ritmo tan rápido que se nos pasan las cosas y no disfrutamos de ellas.