miércoles, 13 de septiembre de 2017

Fútbol al desnudo


Seguidor del fútbol, el de adentro y de afuera, y fanático de uno de los equipos grandes, al que solía ir a ver a la cancha con amigos y con sus hijos, a Javier -acá lo vamos a llamar así para resguardarlo- le preguntaron el miércoles si estaba muy amargado con el ya tristemente célebre empate del seleccionado argentino contra Venezuela en el Monumental. Contestó que no, y hasta dejó la impresión de que ni siquiera lo había visto, o no lo había visto entero. ¿Qué cosa rara había pasado? Javier, ejecutivo de una multinacional, lo explicó así: "Mi problema es que hace unos años, cuando nos metimos en el fútbol como auspiciantes, conocí todo ese mundo desde adentro. Eran los tiempos de Julio Grondona. Vi lo que muy pocos llegan a ver. Me dio tanto rechazo que no quise volver a la cancha y prácticamente no veo partidos. El fútbol, al menos el fútbol que me tocó conocer, es una industria en la que los dirigentes se llenan de plata. A veces veo a la gente entusiasmarse o amargarse y pienso: si supieran todo lo que hay detrás...".
Si se les preguntara a los hinchas si preferirían seguir viviendo la "pasión de multitudes" o que les contaran la verdad, la entretela, ¿qué elegirían? No es difícil imaginar la respuesta.

João Gilberto e Caetano Veloso - Ao Vivo em Buenos Aires, 1999

martes, 12 de septiembre de 2017

Correa: “Mi familia vivía con lo que ganaba yo con 10 años”

El delantero argentino del Atlético, repasa en una entrevista su dura infancia y defiende su fútbol procedente del barrio en el que nació


Ángel Correa, en el Valencia-Atlético del sábado.
Ángel Correa, en el Valencia-Atlético del sábado. AFP
La vida le ha dado a Ángel Correa (Argentina, 22 años) el privilegio de ser futbolista profesional en un club grande de Europa, pero también le ha hecho pasar por la muerte de su padre cuando era un crío, por la de un hermano, recientemente, y por una operación de corazón en la que estuvo en juego su carrera deportiva. Nació en Las Flores, una barriada humilde de Rosario en la que se mezclan la ilusión de salir adelante con la cruda realidad en la que muchas veces desembocan las zonas más desfavorecidas. Con todo, a Ángel o Angelito, Correa o Correíta, no se le cae la sonrisa de la boca. “Es el fútbol callejero, la alegría del regate”, le describe Tiago, ahora ayudante de Simeone. Desde que comandó la recuperación del Atlético tras la desastrosa primera parte de Girona, no se ha caído del once titular. Para este martes, en el Olímpico de Roma, se disputa con Gameiro, Vietto y Torres ser el acompañante de Griezmann.
Pregunta: ¿Ángel o Angelito?

Respuesta. De las dos maneras, me da igual. Todavía me pueden decir Angelito por la edad, cuando vaya creciendo será más Ángel.
P. Tiene fama de pícaro.
R. Mis amigos me dicen que de Ángel lo único que tengo es el nombre.
P. Con diez años ya llevaba dinero a su casa.
R. Sí, a esa edad falleció mi padre y el ingreso que tenía yo por jugar al fútbol era lo único que llegaba a mi casa para poder comer mis hermanos, mi mamá o yo. Tenía un representante que me daba un sueldo y yo se lo daba a mi madre, que era la que lo manejaba.
P. Vaya responsabilidad para un niño.
R. En ese momento no lo veía, sólo disfrutaba jugando al fútbol, me daban una ayuda para mi familia y eso me ponía contento.
P. Un representante siendo tan pequeño...
R. Tuve esa suerte, porque me vino muy bien, en mi familia lo pasamos muy mal.
P. ¿Jugaba picaditos (partidos de barrio en los que, a veces, se apuesta)?
R. Sí, los fines de semana, cuando venía de jugar del baby-fútbol, en el barrio siempre había por las tardes y por noche esos campeonatos. Ese fútbol de barrio te hace aprender porque juegas contra gente más mayor, aprendes muy rápido, casi a la fuerza. Vi jugadores buenísimos que las familias enteras iban a verlos jugar, pero por circunstancias de la vida no llegaron a profesionales. En Rosario salen muchos jugadores de barrios como el mío. Di María y Banega son de muy cerca, Messi también es de Rosario…
Mis amigos me dicen que de Ángel lo único que tengo es el nombre
P. ¿A usted le protegió el barrio?
R. Sí, tuve la suerte de elegir los amigos que tuve y siempre me ayudaron y me dijeron lo que tenía que hacer.
P. Una vez dijo que mucha gente cree que de barrios como el suyo solo salen drogadictos o presos. ¿Se rebela contra esa creencia?
R. Sí, al chico que sale de ahí le cuesta el doble todo, pero hay gente que es trabajadora y luchadora, y chicos que si los apoyan pueden salir adelante. Lo hablo con Gaitán, somos unos privilegiados, pero también hay que luchar mucho la vida desde abajo.
P. Es joven, pero ha pasado por la muerte de su padre siendo un niño y por una operación de corazón hace tres años.
R. Esos problemas y obstáculos que tuve me fueron haciendo más duro y eso es lo que mantiene fuerte la cabeza para hacerlo mejor y seguir ayudando a mi familia.
En el fútbol de barrio aprendes muy rápido, casi a la fuerza
P. Cuando le operaron, paseaba por Manhattan cuatro horas diarias.
R. Sabía que me iban a operar del corazón, pero lo único que pensaba era en recuperarme para volver a jugar pronto. Estaba ilusionado, acababa de llegar al Atlético, tenía ganas de poder debutar en el Calderón, que ya había estado, y de entrenar, que es lo que me hace sentir vivo.
P. ¿Tuvo miedo?
R. No, pero tenía el cagazo de no volver a jugar más, estaba solo con mi representante y antes de operarme le decía que lo único que quería era volver a jugar al fútbol, no tenía miedo de si me iba a morir, quería que saliera todo bien porque otra cosa que jugar al fútbol no sabía hacer.
P. Es un chico listo, algo se hubiera buscado...
R. Seguramente, algo habría que hacer, pero la pelota es lo que me da la felicidad, es lo más grande del mundo, cada vez que juego o entreno me hace olvidar todos los problemas.
P. ¿Hasta qué punto es difícil trasladar el fútbol de barrio al profesional?
R. Trato de ser el mismo que cuando era chico, de hacer las mismas cosas, de tratar de ver cómo engañar al rival. Hay que tener confianza. Hacer una jugada o un regate de más son circunstancias de los partidos.
P. Este año se le ve muy atento a los espacios en los que tiene que recibir.
Simeone tiene muchas mañas. Se le nota que es un vivo de este deporte. Es difícil engañarle
R. El año pasado el técnico me usó mucho por banda, tenía que ayudar al equipo ahí, pero mi posición es de segundo delantero o enganche. Me siento más cómodo ahí, tratando de buscarle las espaldas a los medios para recibir y armar juego o una jugada.
P. ¿Quién tiene más fútbol de barrio, Simeone o usted?
R. Son otros tiempos, pero sin duda que él tiene muchas mañas. Se le nota que es un vivo de este deporte. Es difícil engañarle. Me enseña muchísimo y me explica cosas que en los partidos me sirven porque no suele fallar.
P. ¿Corre el riesgo de quedarse en un futbolista de media hora?
No creo que corra el riesgo de quedarme en un futbolista de media hora
R. No creo, en Argentina jugué en San Lorenzo que es un equipo grande y jugué muchos partidos de titular. Es decisión del entrenador ver si estoy preparado, lo que hago es entrenar para estar disponible los 90 minutos.
P. Tampoco le hubiera importado salir fuera para jugar más minutos.
R. Lo pensé muchas veces, es difícil, siento que quiero jugar siempre y me preparo para ello. Es difícil asimilar jugar un rato, hay que estar muy preparado de cabeza. Ahora me están dando la posibilidad de jugar más y espero aprovecharlo.

River Plate vs Banfield (3-1) SuperLiga 2017/18 - Fecha 2 - Resumen FULL HD

lunes, 11 de septiembre de 2017

domingo, 10 de septiembre de 2017

LOS GITANOS NO PUEDEN JUGAR AL AJEDREZ...


Un escándalo empaña la Copa del Mundo de ajedrez

Anton Kovalyov, ucraniano de nacimiento y ex representante olímpico argentino, abandonó el torneo que se juega en Georgia al denunciar un episodio de racismo.
Un escándalo empaña la Copa del Mundo de ajedrez
Anton Kovalyov (derecha) escucha la agresión de Zurab Azmaiparashvili en la Copa del Mundo.Maria Emelianova / www.chess.com

Para que el mundo del ajedrez haya dejado en segundo plano la tremenda paliza que sufrió el noruego Magnus Carlsen frente al chino Bu Xiangzhi, quien lo demolió con negras en 36 movidas con un sacrificio espectacular, algo serio tuvo que haber pasado en la Copa del Mundo de ajedrez, que se disputa en Tbilisi, Georgia. Y claro que sucedió algo grave. Un escándalo de proporciones, en realidad, ya que Anton Kovalyov abandonó la competencia por haber sufrido un ataque racista de parte de un responsable del torneo. Y todo había empezado, encima, porque este nacido en Ucrania, ex representante olímpico para Argentina y ahora canadiense, usaba bermudas...
Kovalyov (ELO 2649) había protagonizado batacazos en la Copa, disputada por 128 jugadores a eliminación directa, al vencer en la primera ronda al estadounidense Varuzhan Akobian (2662) y en la segunda al indio Viswanathan Anand (2794), ex campeón mundial y séptimo del ranking. Le tocaba jugar contra el israelí Maxim Rodsthein (2695), pero cuando llegó a la sala de juego se llevó una sorpresa.
Con la mochila en la espalda y las mismas bermudas holgadas con las que había jugado dos rondas, Kovalyov escuchó de parte del árbitro Tomasz Delega que no podría competir esta vez con esas bermudas por no respetar el código de vestimenta del torneo, algo que no le habían dicho jamás en las rondas previas. De todas maneras, lo único que pide la FIDE es que los ajedrecistas “se preocupen por su apariencia personal porque la imagen debe ser digna y vestirse adecuadamente muestra respeto hacia el juego y los sponsors”. Todo muy vago.
Un escándalo empaña la Copa del Mundo de ajedrez
Anton Kovalyov se retira de la sala de juego y abandona el torneo.Amruta Mokal / @chessbaseindia
Entonces se aproximó el georgiano Zurab Azmaiparashvili, presidente de la Unión Europea de Ajedrez, se produjo un altercado y Kovalyov se fue del hotel y del torneo en señal de repudio. Todos pensaron que el ridículo “Bermudas-gate” había desembocado en esa acción, pero cuando Kovalyov escribió en su cuenta de Facebook, se inició el escándalo.
“El asunto no fueron los shorts sino cómo me trataron. Zurab fue muy agresivo, me gritó y usó el vulgar 'gitano' como un insulto, además de repetirme que la FIDE me sancionaría. Intenté no hacer nada estúpido y le pregunté por qué era tan rudo y me dijo que porque yo soy gitano. El organizador me hizo 'bullying', me amenazó, me gritó y me insultó racialmente. ¿Qué harían en esa situación? Muchos lo hubieran golpeado en la cara o insultado. Yo decidí irme”, contó Kovalyov.
“No traje pantalones porque subí unos kilos y me van apretados. Si me hubieran advertido, habría ido a comprarme unos al shopping. Pero fui tratado como basura. Elegí irme antes de hacer algo estúpido. No apelaré. Me disgusta este tipo de personas. No quiero el dinero. Me vuelvo a casa”, cerró.
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Para Kovalyov, su casa desde hace ocho años es Canadá, país al que representa desde que emigró hacia allá desde Argentina, cansado del destrato al que lo sometieron las ex autoridades de la Federación Argentina de Ajedrez, también denunciado en su momento por los mejores jugadores nacionales. Además, la familia había sufrido el "corralito" y episodios de inseguridad.
Anton había llegado al país en 2000 junto a sus padres, Sergey y Tatiana, y a su hermano Sergei, con quienes se alojó en una pensión de Once. Su talento lo llevó a ser representante argentino en la Olimpíada de Dresden 2008, cuando era maestro internacional y en el tercer tablero logró 5 puntos (3 victorias, 4 tablas y 2 derrotas) en 9 partidas.
Y así la Copa del Mundo de ajedrez se manchó con un escándalo racista justo el mismo día en que a Carlsen, el campeón mundial, lo bailaban sobre el tablero.